20 Abr Chaminando 2026: Un fin de semana para descubrir que la vida se llena cuando se entrega
Durante el fin semana del 18 de abril, nuestro colegio vivió uno de esos encuentros que no se olvidan fácilmente. El Chaminando 26 reunió a jóvenes, monitores, educadores, voluntarios y comunidades de distintos lugares con un mismo deseo: descubrir juntos qué significa vivir una vida plena.
Desde el primer momento, el ambiente fue de alegría, acogida y fraternidad. Los jóvenes llegaron con sus mochilas, sus nervios, sus ganas de encontrarse y también con muchas preguntas. Poco a poco, entre dinámicas, momentos de convivencia, espacios de reflexión, oración y voluntariado, fueron descubriendo que servir no es simplemente “hacer cosas por otros”, sino aprender a mirar de otra manera.
El lema de este año, “Vida plena”, no ha sido simplemente una frase bonita escrita en carteles. Ha sido una invitación. Una llamada a preguntarnos qué significa vivir de verdad. Porque, a veces, pensamos que una vida plena es una vida llena de cosas, de planes, de éxitos o de comodidades. Y en este fin de semana recordamos algo mucho más sencillo y mucho más profundo: la vida se llena cuando se comparte y se da.
A través de las actividades, los momentos de convivencia, las visitas, los talleres, la oración y el voluntariado, los jóvenes pudieron acercarse a realidades que muchas veces quedan lejos de su día a día. Descubrieron que detrás de cada necesidad hay una persona, una historia, una mirada, una herida y también una esperanza. Y eso cambia la forma de mirar.
El voluntariado no es solo “ayudar un rato”, no es hacer algo bueno para sentirnos mejor. El voluntariado, vivido desde la fe y desde el corazón, es aprender a estar cerca; es dejar que la realidad del otro nos toque. Es descubrir que todos somos hermanos y que nadie debería sentirse solo, olvidado o invisible.
También hubo tiempo para reír, jugar, cantar, bailar, descansar y conocerse. Y eso también fue muy importante. La fraternidad no se construye solo en los grandes discursos, sino en las conversaciones sencillas, en las comidas compartidas, en los momentos de cansancio, en las risas inesperadas y en esa sensación tan bonita de sentirse parte de algo más grande.
El final del encuentro llegó con emoción y con agradecimiento ante la Virgen del Pilar. Agradecimiento a quienes lo han preparado durante tanto tiempo, a quienes han acompañado a los jóvenes, a las entidades que nos han abierto sus puertas, a las familias, al colegio, a los voluntarios y a todas las personas que, de una manera u otra, han hecho posible este Chaminando.
Finalmente queda el agradecimiento por lo vivido, por cada gesto pequeño, por cada palabra que animó, por cada abrazo, por cada mirada cómplice, por cada joven que se atrevió a abrirse un poco más, por cada momento en el que sentimos que la fe, la alegría y el servicio podían caminar juntos.
El Chaminando 26 termina, sí. Pero lo importante empieza ahora. Empieza cuando volvemos a casa, al colegio, a nuestra rutina, y nos preguntamos qué hacemos con todo esto que hemos vivido.
Eva Martínez – Responsable de Pastoral- Colegio Bajo Aragón
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