01 Abr Abril: Somos FUTURO #SomosMarianistas
El mundo ha cambiado y tenemos que cambiar con él, porque nosotros “somos futuro”. En noviembre de 2022 se introdujo, con el lanzamiento de Chat GPT, una nueva herramienta que ha puesto todo patas arriba, incluida la educación. Solo tenemos que escuchar lo que dicen expertos de talla mundial como Jeff Bezos, CEO de Amazon, que afirmaba que “la Inteligencia Artificial es la tecnología del futuro y que nos permitirá crear un mundo mejor para todos”. Como prueba de lo acertado que es, me remito a cuánto han mejorado nuestros alumnos gracias a su uso, pasando de tener dificultades para organizar sus ideas por escrito a alcanzar niveles extraordinarios a pasos agigantados, ¿no?
A lo largo de los años se han introducido multitud de cambios de todo tipo y hemos vivido con la sensación de que ya íbamos tarde. ¿Tarde para qué? Si recuerdo mi época de estudiante, no me vienen a la mente las grandes innovaciones o las nuevas tecnologías, ni siquiera el temario de las distintas asignaturas, lo que me viene son personas con nombre y apellido. Cuando pienso en qué necesité cuando era adolescente, siempre termino en el mismo punto. Lo que de verdad agradezco es haber contado con todos los que se sentaron conmigo cuando lo pasaba mal, que me aconsejaron sobre cómo superar las dificultades, que compartieron la alegría de mis logros. Mirando al pasado, quién soy hoy no dependió de las modas o los avances técnicos, dependió de la gente y, en eso, sé que no llegamos tarde, porque ya estamos aquí.
Los docentes “somos futuro” porque no creamos productos para hoy, formamos personas o, como diríamos los Marianistas, “otros Cristos”. Cuando me pidieron escribir unas palabras sobre este tema como “profesor joven experto en IA”, no pude más que pararme a pensar en qué futuro quiero. No me interesa una sociedad en la que solo importa el éxito, no quiero un entorno en el que los individuos se reducen a datos o la humanidad a algoritmos. Lo que deseo es un mundo por y para las personas, en el que seamos capaces de ver el sufrimiento ajeno y actuar, de crear lazos humanos con los que nos rodean, de alegrarme, de sufrir, de vivir mi fe, de sorprenderme ante la belleza y, en definitiva, de vivir como Cristo nos enseñó. Ese es el mañana que imagino y, porque somos Marianistas, sé que no llegamos tarde, llevamos creándolo desde hace mucho tiempo. Si puedo citar a Bezos, también puedo recordar a uno de los nuestros como prueba:
“La escuela debe formar hombres y cristianos completos. Su fin principal no es formar artistas, sabios, técnicos, sino hombres que tengan una visión clara y consciente de sus opiniones, el sentido de la verdad, la capacidad para expresarlas e igualmente el poder para realizarlas” (Joseph Hoffer, 1962).
El futuro no lo crean las innovaciones, lo crean las personas y nosotros estamos al pie del cañón. Del mismo modo que mucha gente nos marcó en el pasado, no olvidemos que en unos años nuestros alumnos mirarán hacia atrás y nos pondrán nombre y apellido porque ayudamos a construir quiénes son. Para eso somos docentes, para eso somos Marianistas.
Tomás Aróstegui Bracht
Santa María del Pilar (Zaragoza)